El mundo dirige la mirada todos los 11 de diciembre hacia las alturas para recordar que las montañas no son solo un paisaje imponente: son una reserva esencial para la vida del planeta. La fecha fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2002. Desde entonces, esta jornada se convirtió en un espacio global para reflexionar sobre la fragilidad de estos ecosistemas y sobre la responsabilidad compartida de protegerlos.
Las montañas cubren cerca del 22% de la superficie terrestre y sostienen silenciosamente procesos vitales. De ellas depende una parte fundamental del suministro de agua dulce, así como la generación de energías renovables y el desarrollo de actividades económicas como el turismo.
También son hogar de alrededor del 13% de la población mundial, comunidades que conviven con climas extremos, aislamiento geográfico y recursos limitados, pero que custodian saberes ancestrales y modos de vida profundamente ligados al entorno.
A lo largo de los años, el Día Internacional de las Montañas ha puesto el foco en diferentes desafíos y protagonistas. Cada edición invita a renovar el diálogo sobre las oportunidades y los límites del desarrollo en altura, y a fortalecer alianzas que permitan un futuro más justo para quienes habitan estas regiones.
Conmemorar esta fecha es abrir un espacio para la conciencia y la acción. Las montañas no son infinitas ni inmutables: dependen de decisiones humanas que puedan salvaguardar su equilibrio. Que este día nos encuentre atentos a su grandeza y también a su vulnerabilidad, entendiendo que protegerlas es preservar las fuentes que sostienen la vida y los paisajes que inspiran al mundo entero.