La historia reciente de la Argentina tiene una fecha que invita a la reflexión colectiva y al ejercicio responsable de la memoria. El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia recuerda un quiebre institucional profundo que marcó al país y dejó consecuencias que aún interpelan a la sociedad.
En 1976, un golpe de Estado cívico-militar derrocó al gobierno constitucional e inauguró una dictadura que se extendió hasta 1983. Durante ese período se disolvieron las instituciones democráticas y se instauró un régimen de facto encabezado por una Junta Militar. El Estado asumió un rol represivo en respuesta a la violencia política de organizaciones armadas surgidas en la época. Esto se extendió de manera directa a amplios sectores de la población.
Ese tiempo estuvo atravesado por violaciones graves a los derechos humanos.
La denominación de la fecha resume tres dimensiones centrales. Memoria, como ejercicio de recuerdo activo y construcción de conciencia histórica; Verdad, como búsqueda y esclarecimiento de los hechos; y Justicia, como compromiso del Estado democrático para juzgar los crímenes de lesa humanidad y evitar la impunidad. Estos principios se consolidaron con el tiempo como pilares de la convivencia democrática.
Instituida como feriado nacional inamovible, la jornada propone un espacio de aprendizaje, reflexión y diálogo intergeneracional. Recordar lo ocurrido no implica anclarse en el pasado, sino fortalecer valores fundamentales como el respeto por la ley, los derechos humanos y la vigencia del sistema democrático, con la mirada puesta en la no repetición de hechos que marcaron de manera profunda la historia del país.